Raid de los Andes 2012 -Majo

» Posted by on May 2, 2012 in Relatos | 0 comments

Raid de los Andes 2012 -Majo

H

ola a todos!! Acá estoy, de vuelta y sin poder borrarme la sonrisa (comentarios fuera de lugar, por favor abstenerse).
> Esta era mi primer aventura de este tipo, pero al ir con dos compañeros con experiencia, fue mucho más fácil. Ilena y Adriano, dos grandes por cómo me bancaron con todos mis temores previos a la partida y a cada etapa de la carrera. Además ellos habían estudiado en detalle (sobre todo Adriano) cada tramo del recorrido de cada etapa, lo que me dio aún más seguridad.
> Formamos un lindo equipo, nos llevamos bárbaro en el viaje de principio a fin.
> Y todo fue la prueba de que la Ley de Murphy puede no cumplirse, porque todo lo que podía salir mal, salió bien!! Desde la organización (con Tagle de por medio, dado los antecedentes, podía esperarse cualquier cosa), los vuelos (con Aerolíneas ídem… bueno, el vuelo de Mvd a Bs As se aplazó, pero pudimos salir más temprano en Pluna), el tiempo (había pronósticos de lluvia que no se cumplieron)…
> Como dice Ileana, estábamos bien preparados, en mi caso a pesar de la interrupción de casi 2 semanas del entrenamiento planificado, físicamente estábamos prontos para enfrentar el desafío. Lo desconocido era el tema de la altura y cómo íbamos a reaccionar. Ya desde la llegada a Salta, si bien las competencias iban a ser a mayor altura aún, la llevamos lo más bien sin efectos adversos.
> El día de la acreditación fuimos temprano a retirar las cosas y vimos que aparte de nosotros y una pareja de San Carlos, éramos los únicos uruguayos. La remera es re linda, como lo habrán visto en las fotos.
> De noche, en la charla técnica, había mucha expectativa por parte de todos los corredores, sobre todo por el tema de los puentes. La consigna era que para los puentes “sin piso”, o sea, con los durmientes separados, había (salvo para uno) un camino alternativo por un tema de seguridad. Y el puente largo, el más temido, había que pasarlo caminando. Quedaba ver cómo reaccionaríamos al llegar a la cabecera del bendito puente!!!
> Y bueno, allá salimos tempranito del hotel el viernes, cargados con los bolsos y todas las expectativas y temores que pesaban aún más que los bolsos.
> Ya la llegada al punto de encuentro fue emocionante. Cientos de corredores (éramos más de 500 en total), todos con las mismas ansias.
> El traslado a la estación de Chorrilos, recorriendo en parte a la inversa el camino que haríamos en la carrera, divisando los puentes…
> Largamos con algo de retraso, ya con un día declaradamente soleado y cálido, con las miras puestas en cubrir la distancia sin malgastar energías. Se podía trotar sin problemas, la altura no parecía ser una molestia. Primer puente: a saltar los durmientes!!! A no mirar mucho para abajo, y adelante. Una trepada bastante larga, que significó unos 20 minutos porque estaba bastante trancado, no había mucho dónde afirmarse, las piernas tuvieron que poner toda la energía, y llegamos al túnel!! Impresionante, sacamos las linternas porque a 5 metros de la entrada no se veía absolutamente nada. Y así siempre corriendo por las vías del tren llegamos al puente largo, el viaducto del Toro, si mal no me acuerdo. Algo increíble! Estar parado ahí, como en el medio de la más absoluta nada en medio de la grandeza de la naturaleza, algo absolutamente incomparable, y hasta ese momento, creo que lo más increíble que había vivido en una carrera. Daba mucha impresión, obviamente que no me dio para mirar para abajo más que una fracción de segundo.
> De ahí en adelante, siempre en medio de paisajes espectaculares, seguimos avanzando. Otro momento increíble de esta etapa fue el pasar por una escuela, donde todos los niños estaban en el camino alentando y esperando para chocarnos las manos. Si nos faltaba energía, eso valía por mil power gel…
> La llegada a Campo Quijano, con mucha emoción, primer etapa cumplida!!! 25 km por vías de tren en el medio de la montaña….
> En el campamento, todo muy bien, no los voy a aburrir con esto. La charla de noche, con la participación de una banda del pueblo que hizo participar a los corredores con bailes típicos, la presentación del video y el cierre con fuegos artificiales. Se palpitaba la expectativa por la dureza de la segunda etapa.
> Salida bien temprano hacia Tumbaya, con sueño y un poco mal dormidos. El pueblo nos recibió en medio de una fiesta dedicada a nosotros. Una mención aparte merece las gente de todos los pueblos donde estuvimos. Una calidez impresionante y un orgullo por mostrarnos sus costumbres y sus lugares.
> Largada desde la plaza… y a empezar a subir. Si el paisaje del viernes era increíble, esto superaba los límites! Y a seguir subiendo. Y trepando, a pura fuerza de piernas porque de un lado no había nada y del otro las piedras tapizadas de plantas espinosas! Parecía no terminar nunca, pero vino la primer bajada, y a trotar de nuevo. Lo que no esperaba, a más de 2500 m y podía trotar!
> Muchos corredores a nuestro alrededor, siempre con comentarios positivos, dándonos ánimo unos a otros. Hasta que vino la segunda subida y la segunda trepada. Ahí creí llegar al límite de mis fuerzas. Obviamente la gente ya no hablaba, pero se sentía eso de que estábamos todos en la misma y nadie pordía flaquear. Ya no daba para pensar en sacar fotos, yo tenía la vista fija en los championes de Ileana: si ella avanzaba, entonces yo también. Y así llegamos a los 2870 m de altura, y a bajar. Despacito y por las piedras…no siempre se podía trotar porque era mucha piedra suelta. Pero divisamos el pueblo, y ahí a no aflojar. La emoción de esta segunda llegada fue aún mayor que en la primera, y lloré abrazada de Ileana liberando la tensión de los dos días.
> Purmamarca es un lugar mágico, divino. De tarde, después de descansar un poco (y de una ducha más que reparadora!!) recorrimos un poco. Nos cruzábamos con otros corredores, comentando sobre la carrera; la gente nos preguntaba qué nos había dado por ir a correr por ahí…
> La cena en un lugar bien típico con música folklórica en vivo, charla técnica con todas las dudas sobre la salina y la altura, y a dormir, esta vez cómodamente instalados en el hotel.
> Último día! y nuevamente los nervios a flor de piel. Llegar a más de 3400 m para correr en la salina nos llevó más de 2 horas de viaje. Al acercarnos, los paisajes eran nuevamente impresionantes. Llegamos y al pararme para bajar y caminar, me di cuenta de que me podía mover “casi normalmente”… y ahí sentí que era posible! Si era necesario, caminaría los 9 o 10 km del recorrido, pero seguro iba a poder avanzar, por más lento que fuera. Igual estábamos dispuestas a dar lo máximo, y así fue que arrancamos trotando junto con todos los demás corredores. Al cabo de 10 minutos, aquello se convirtió en un enorme charco de agua salada congelada, que en algunos lugares casi nos llegaba al tobillo. Sólo levantar los pies era un esfuerzo enorme. Pero seguimos avanzando, salpicando para todos lados, en un ruido de chapoteo indescriptible y emocionante a la vez. El esfuerzo de todos los corredores parecía resumirse en ese ruido de pasos y de respiraciones, buscando aire para seguir avanzando. Si algo le faltaba a esta carrera, fue el agua en la salina. Una sorpresa que a pesar de que complicó un poco, fue un regalo, sin eso creo que no habría sido tan lindo.
> El pique que nos mandamos con Ileana para cruzar la meta fue impresionante. No sé de dónde sacamos resto, pero la energía vino de algún lado y parecía una pasada del arco al ancla, increíble! Y cruzamos la meta después de tres etapas tan distintas y llenas de emoción, donde la capacidad de asombro nunca tuvo límites.
> La medalla, una belleza. El ambiente de alegría al trasponer ese arco, incomparable. La vuelta a Purmamarca, por un camino de montaña con más paisajes de ensueño, otro regalo. La emoción de los corredores a flor de piel, un sentimiento compartido.
> Perdón si salió largo el relato. Pero no puedo dominar las emociones. Todavía me cuesta creer que lo hice!! Gracias a todos por el apoyo, los mensajes de aliento, la confianza que me dieron durante todo el camino hacia esta meta.
> A mis dos compañeros, más que gracias, no tengo palabras para decir lo que significaron para mí en esta aventura compartida.
> Ya está. Nos vemos en el cubo.
> Beso, Majo